miércoles, 31 de julio de 2013

DIFERENTES MANERAS DE ORAR

4.- ORACIÓN DESDE LA REVISIÓN DE VIDA


La oración tiene que irnos transformando. Preguntarnos a nosotros mismos y preguntarle a Jesús una y mil veces qué nos pide en la vida cotidiana es una de las maneras de ir cambiándonos a nosotros mismos. Es lo que vamos a intentar esta semana. Suele ser un sistema muy habitual en la oración. Quizá lo que nos puede aportar ahora es algunas formas de hacer esta revisión, de manera que puedas ahondar más.

1.- Repasa el día ante Dios. Especialmente recuerda a las personas con las que has estado: ¿en qué les has hecho mejorar?, ¿qué te han aportado?, ¿a través de ellas Dios te ha querido decir algo? Agradécele a Dios la cercanía de estas personas, pide por ellas,...

2.- Escribe a modo de carta los acontecimientos que has ido viviendo hoy, dando gracias, pidiendo perdón, pidiendo su ayuda.
3.- Profundiza en un acontecimiento que te haya pasado esta semana (o hace poco). Pregúntale qué te estaba pidiendo.
4.- Trata de ponerte a ver lo que has hecho estos días desde los ojos de Dios. ¿Qué le ha hecho sentirse feliz contigo? ¿En qué le has defraudado?
5.- ¿En qué momentos y situaciones te ha salido Dios al encuentro esta semana? ¿Le has reconocido?
Aquí tienes un texto precioso de Raoul Follereau: “Si Cristo mañana llamase a tu puerta... ¿le reconocerías?”.

"Si Cristo mañana llamase a tu puerta, ¿lo reconocerías?
Será, como entonces, un hombre pobre, ciertamente un hombre solo.
Será, sin duda, un obrero, quizá, un desempleado,
o, incluso, si la huelga es justa, un huelguista.
O tal vez irá ofreciendo pólizas de seguros o aspiradores...
Subirá escaleras y más escaleras, se detendrá sin fin piso tras piso,
con una sonrisa maravillosa en su rostro triste...

Pero tu puerta es tan sombría...
Además, nadie descubre la sonrisa de las personas
que no quiere recibir.
“No me interesas”, dirás antes de escucharle.
O bien la criada repetirá como una canción:
“La señora tiene sus pobres”, y de golpe cerrará la puerta
ante el semblante del Pobre, que es el Salvador.

Será quizás un prófugo, uno de los quince millones de prófugos
con pasaporte de la ONU; uno de ésos que a nadie interesan
y que van errantes, errantes por este desierto del mundo;
uno de ésos que deben morir, “porque, a fin de cuentas, no se sabe
de dónde vienen las personas de tal calaña...”

O quizá también, en América, un negro, un triste negro,
cansado de mendigar un hueco en los hoteles de Nueva York,
como entonces, en Belén, la Virgen Nuestra Señora...
Si Cristo mañana llamase a tu puerta, ¿lo reconocerías?".

(Fuente consultada: marianistas)

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JOLABE