sábado, 15 de abril de 2017

CALENDARIO DE PRIMERAS COMUNIONES Y CONFIRMACIONES AÑO 2017





Confesiones y ensayo
 Primeras Comuniones
20 de abril – 18:00 h
22 de abril – 18:00 h
21 de abril – 18:00 h
23 de abril – 09:30 h
23 de abril – 12:00 h
26 de abril – 18:00 h
29 de abril – 18:00 h
27 de abril – 18:00 h
30 de abril – 09:30 h
30 de abril – 12:00 h
28 de abril – 18:00 h
01 de mayo – 09:30 h
01 de mayo – 12:00 h
05 de mayo – 18:00 h
06 de mayo – 18:00 h




Confesiones y ensayo
Confirmaciones
26 de junio – 17:30 h
27 de junio – 19:00 h

FELIZ PASCUA 2017

"La resurrección de Cristo es perdón para los pecadores, vida para los que aceptaron su obra en la cruz, y gloria por la eternidad con Él en los cielos." 


(Anónimo) 

Que la luz del Señor resucitado pueda disipar la tristeza del corazón y del espíritu! Que sigamos sintiendo paz y serenidad. Nuestros mejores deseos de una Santa Pascua. ¡Feliz Pascua!

LA RESURRECCIÓN DE JESÚS Y LA NUESTRA

El acontecimiento que constituye la garantía y la promesa de nuestra propia resurrección  es la resurrección de Jesús. Esta es la fe que anima a las primeras comunidades cristianas: "Aquél que resucitó al Señor Jesús nos resucitará también a nosotros con él" (2Co/04/14). La fe de las primeras comunidades no ha surgido como desarrollo de las especulaciones  apocalípticas del judaísmo tardío. No es tampoco una certeza de orden metafísico que se  deduce racionalmente de la antropología semita. 
No proviene tampoco de una especie de  revelación que Jesús habría descubierto a sus discípulos sobre la suerte del hombre  después de la muerte. (El creyente no está mejor "informado" sobre los acontecimientos, los  lugares, y las situaciones del futuro). Tampoco se trata de un optimismo sin fundamento  alguno o de una rebelión irracional contra el destino brutal del hombre que parece acabar  definitivamente en la muerte.
La fe cristiana en la resurrección se funda en la resurrección de Cristo de entre los  muertos. Es una actitud de confianza y esperanza gozosa que ha nacido de la experiencia  vivida por los primeros discípulos que han creído en la acción resucitadora de Dios que ha  levantado al muerto Jesús a la Vida definitiva. El punto de partida de la fe cristiana es Jesús  experimentado y reconocido como viviente después de su muerte. El Crucificado vive para  siempre junto a Dios como compromiso y esperanza para nosotros.
Los primeros cristianos nunca han considerado la resurrección de Jesús como un hecho  aislado que sólo le afectara a Él, sino como un acontecimiento que nos concierne a  nosotros, porque constituye la garantía de nuestra propia resurrección. Si Dios ha resucitado a Jesús, esto significa que no solamente es el Creador que pone en  marcha la vida. Dios es un Padre lleno de amor, capaz de superar el poder destructor de la  muerte y dar vida a lo muerto. Si Dios ha resucitado a Jesús, esto significa que la  resurrección que los judíos esperaban para el final de los tiempos ya se ha hecho realidad  en El.
Pero Jesús es sólo el primero que ha resucitado de entre los muertos. El primero que ha  nacido a la vida. El que ha abierto el seno de la muerte y se nos ha anticipado a todos para  alcanzar esa Vida definitiva que nos está reservada también a nosotros. Su resurrección no  es sino la primera y decisiva fase de la resurrección de la humanidad. Uno de los nuestros, un hermano nuestro, Jesucristo, ha resucitado ya, abriéndonos una  salida a esta vida nuestra que termina fatalmente en la muerte. Por eso, la meta de nuestra  esperanza no es simplemente nuestra resurrección, sino la comunión con el Señor  resucitado. Cuando los cristianos confesamos nuestra esperanza, vinculamos nuestro  destino al de Cristo resucitado por el Padre.
La resurrección de Jesucristo es, por consiguiente, el fundamento, núcleo y eje de toda  esperanza cristiana. Él es quien "tiene las llaves de la muerte" (Ap. 1, 18).       
(Fuente consultada: JOSÉ A. PAGOLA – DABAR)
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JOLABE


viernes, 14 de abril de 2017

VIERNES SANTO, CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

El viernes santo es un día de intenso dolor, pero dolor dulcificado por la esperanza cristiana. El recuerdo de lo que Jesucristo padeció por nosotros no puede menos de suscitar sentimientos de dolor y compasión, así como de pesar por la parte que tenemos en los pecados del mundo.
La celebración de la pasión del Señor tiene lugar a primeras horas de la tarde, alrededor de las tres, hora en que Jesús fue crucificado. La liturgia se divide en tres partes: liturgia de la palabra, adoración de la cruz y comunión.
La ceremonia comienza de una manera escueta. El celebrante y los ministros se aproximan al altar en silencio, hacen una reverencia o bien, siguiendo el uso antiguo, se postran. Todos rezan en silencio durante unos segundos. A continuación el celebrante lee la oración colecta, y después todos se sientan para escuchar las lecturas.

jueves, 13 de abril de 2017

JUEVES SANTO ¿QUÉ CELEBRAMOS ESTE DÍA?

La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció "en la noche en que iban a entregarlo". Y por otro lado, el mismo Señor Jesús nos da un testimonio idóneo de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los fieles cuando decide lavar los pies a sus discípulos. 


En este sentido, el Evangelio de San Juan presenta a Jesús "sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía'" pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.



San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.