viernes, 15 de septiembre de 2017

FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES - 15 DE SEPTIEMBRE

HIMNO DEL STABAT MATER

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa, 

traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh, cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y ¿quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo.
Porque acompañar deseo

en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

Este himno del Stabat Mater traducido por Lope de Vega del latín al castellano nos recuerda que celebramos hoy la fiesta de Ntra. Sra. de los Dolores que, a diferencia del Viernes de Dolores de la Semana de Pasión en que nos centramos en sus amarguras y sufrimientos al pie de la Santa Cruz, hoy la contemplamos como Madre y Corredentora nuestra, pues en sus Dolores se nos dio por Madre y con sus Dolores se unió como nadie al Misterio de la Redención que su Santísimo Hijo consumaba en el Sacrosanto Árbol de la Cruz.

Por tanto, dos veces durante el año, la Iglesia conmemora los Dolores de la Santísima Virgen que es el de la Semana de la Pasión como Madre afligida (Los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María) y también hoy, 15 de septiembre, como Madre gloriosa por sus dolores y amarguras (La Bienaventurada Virgen María de los Dolores).

La primera de estas conmemoraciones es la más antigua, puesto que se instituyó en Colonia y en otras partes de Europa en el siglo XV y cuando la festividad se extendió por toda la Iglesia, en 1727, con el nombre de los Siete Dolores de Ntra. Sra., se mantuvo la referencia original de la Misa y del oficio de la Crucifixión del Señor.


En la Edad Media había una devoción popular por los cinco gozos de la Virgen Madre, y por la misma época se complementó esa devoción con otra fiesta en honor a sus cinco dolores durante la Pasión. Más adelante, las penas de la Virgen María aumentaron a siete, y no sólo comprendieron su marcha hacia el Calvario, sino su vida entera. A los frailes servitas, que desde su fundación tuvieron particular devoción por los sufrimientos de la Santísima Virgen María, se les autorizó para que celebraran una festividad en memoria de los Siete Dolores el tercer domingo de septiembre de todos los años.


Que la Reina de los Cielos que, gracias a sus dolores y amarguras, fue glorificada, hecha Madre de todos los creyentes y Corredentora del mundo entero, nos consiga gozar algún día de la Gloria que ya goza eternamente.

Feliz día de Ntra. Sra. de los Dolores... Felicidades a todas las Lolas y Dolores que tienen la suerte de celebrar dos veces al año el día de su Santo.
























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JOLABE

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ – 14 DE SEPTIEMBRE

A LA SANTA CRUZ DE CRISTO, SEÑOR NUESTRO


Salve dulce Leño,
salve dulces clavos,
ángeles y hombres
todos te adoramos.

Salve Cruz hermosa,
Estandarte real
que has de aparecer
al Juicio Final.

Instrumento santo
de la Redención,
Tú nos has librado
de la perdición.

Señal y Divisa
de todo cristiano,
con que se distingue
del infiel pagano.

En Ti sufrió muerte
nuestra Vida, Dios,
y aquella su muerte
nos vivificó.

Si el diablo en un leño
al hombre mató,
Cristo en otro Leño
al diablo venció.

La paz a la Iglesia
contigo le vino,
dándote victoria
el gran Constantino.

Tu Invención alegre
fue muy milagrosa,
hallándote Elena,
reina cuidadosa.

A la España triunfo,
le diste ufano
con fatal destrozo
del moro africano.

Oh Árbol fecundo,
Árbol más dichoso
por haber tenido
Cuerpo tan hermoso.

Con la Cruz vivimos,
sin la Cruz nada hay bueno
y en la Cruz logramos
cuanto aparecemos.

Esta ciudad fía
todos sus progresos
en la Cruz y en armas,
en su Iglesia vemos.

Santa Cruz se llama
su famoso templo,
en calles y plazas
fijada la vemos.

De los enemigos,
terremotos, truenos,
por la Cruz de Cristo
libres nos veremos.

Trinidad divina
a Ti sean las glorias
para que cantemos
de la Cruz victorias.

Estos bellos versos a la Santa Cruz que, escritos por el Beato Diego José de Cádiz, nos recuerda que hoy celebramos la Solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz.

Hay muchas personas que conocen el origen de esta Fiesta de la Iglesia llamada Exaltación de la Cruz. Pero hay otras muchas que no la conocen y para ellas va este artículo de nuestro Blog Parroquial. Esta Solemnidad se hace en recuerdo de la recuperación del fragmento de la Santa y Vera Cruz que se veneraba en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén y que fue robada por los persas, dicha recuperación fue obtenida en el año 614 por el emperador Heraclio.




Al llegar de nuevo la Santa y Vera Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso llevarla él mismo en solemne procesión hacia la Basílica del Santo Sepulcro, pero vestido con todos los lujosos vestidos imperiales, y de pronto se dio cuenta de que no era capaz de avanzar. Entonces, el Patriarca de Jerusalén, Zacarías, le dijo: "Es que todo ese lujo de vestidos que llevas, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles".

Entonces el emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles de Jerusalén y así pudo seguir portando el Sagrado Madero en la piadosa procesión hasta la Basílica del Santo Sepulcro.


Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración el Sacrosanto Árbol de la Cruz, porque en él murió nuestro Redentor y Salvador Jesucristo que, con las cinco llagas que allí padeció y la entrega de su sacratísimo Cuerpo y el derramamiento de su precisosísima Sangre pagó nuestras inmensas deudas con Dios y nos consiguió que se abrieran de nuevo para los que creen en Él y llevan una vida santa las puertas del Reino de los Cielos.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos porque con tu Santa Cruz has redimido al mundo y a mí pecador también. Amén.

Feliz día de la Exaltación de la Santa Cruz.


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JOLABE


miércoles, 23 de agosto de 2017

PATRIMONIO ARTÍSTICO RELIGIOSO DE LA PALMA DEL CONDADO

EL ÁBSIDE DEL ALTAR MAYOR DE NUESTRA PARROQUIA

La Iglesia Parroquial de San Juan  Bautista, de La Palma del Condado, importante monumento de estilo neoclásico, construido en la segunda mitad del siglo XVIII, fue incendiada y destruida completamente en la mañana del 19 de julio de 1936. Sobre el mismo solar donde se asienta la Iglesia actual existió un antiguo templo mudéjar, probablemente del siglo XVI, que quedó completamente destruido con el terremoto de Lisboa de 1755. 

Este trágico suceso provocó que se tuviese que levantar desde la base un templo nuevo de mayor tamaño, a instancias del arquitecto Pedro de San Martín, comenzando las obras el 26 de diciembre de 1756. Desde el comienzo se contrató como maestro ejecutor de las mismas al palmerino Francisco Díaz Pinto, a quien se debe la fisonomía definitiva del templo, que una vez restaurado, quedó como ahora os lo presento. Hoy me voy a referir exclusivamente a su Presbiterio.

A través de una corta escalinata se llega al Ábside con decoración pictórica mural a base de copias de lienzos barrocos realizadas por D. Rafael Blas Rodríguez, con alusiones a la vida de San Juan Bautista, titular de la Parroquia y patrón de la ciudad. “Visitación de María a su prima Santa Isabel”, “Nacimiento del Bautista” y “Degollación del profeta”, acompañadas de leyendas latinas por todo el friso y que ensalzan la dignidad del Precursor. En clave de bóveda se sitúa una representación del Espíritu Santo, y en el testero, en hornacinas fingidas, una imagen de San Pedro y otra de San Pablo.

Restaurado a finales de los años 70. Preside una talla del Cristo del Perdón, en pasta de madera policromada, (Enrique Orce, 1948). Murales de Rafael Blas Rodríguez: San Pedro y San Pablo.

En sus esquinas hay unos Ángeles Lampareros, esculturas en madera policromada de 1,60 m. de alto, obras anónimas de mediados del siglo XVIII y procedentes de la Iglesia de Las Dueñas (Sevilla). Fueron adquiridas a la Comunidad del Convento de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, pudiendo apreciarse en ellas ciertas semejanzas con obras similares de La Roldana. 

*Rótulos del Presbiterio

(Zona baja):

“et factum est ut audivit salutationem Mariae Elisabeth exultavit infans in utero eius”. (Lc. I, 41)
“Y aconteció que cuando oyó Isabel el saludo de María, saltó la criatura en su vientre”. 

“et postulans pugillarem scripsit dicens Iohannes est nomen eius”. (Lc. I, 63)
“Y PIDIENDO una TABLa de escribir, escribió, diciendo: Juan es su nombre”. 

(Zona alta):

 "Non surrexit inter natos muilierum maior Ioannes Baptista". (mt. 11, 11)
"No HAY entre los nacidos de MUJER otro mayor que Juan el Bautista".

“Et tu, puer, propheta Altissimi vocaberis, præibis enim  ante faciem Domini parare vias eius”. (Lc. 1. 76)
“Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos”.

(Tesoros de nuestro patrimonio… Que ustedes los disfruten conmigo)…

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JOLABE









sábado, 12 de agosto de 2017

LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS

Como cada año por estas fechas nos llega la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, que se celebra en toda la Iglesia el 15 de agosto. Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo.
…“En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”. Homilía de Benedicto XVI (2010)
Sabemos que el dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, después de su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus.

Pero, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante: "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.
   
El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte".

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Ángeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

Existe también una gran incertidumbre respecto al origen de esta fiesta. Probablemente se trate del aniversario de la dedicación de alguna Iglesia, más que la fecha real del aniversario de la muerte de Nuestra Señora. Que se originara en tiempos del Concilio de Éfeso, o que San Dámaso la introdujera en Roma, son sólo hipótesis.

Oda a la Asunción

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.

¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

De ángeles sois llevada
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:

¡Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!
Volved los blancos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista,
miráis las tristes almas desde el suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.
Amén.

(Fuentes consultadas: Holweck, Frederick. "The Feast of the Assumption." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907, además de Aciprensa).

NOTA: Los horarios de Misa para el martes día 15 de Agosto en Nuestra Parroquia son los siguientes:

* 09:00 h. Misa de la mañana.
* 12:00 h. Función de la Hdad. de NTRA SRA. DEL VALLE.
* 20:30 h. Misa de la tarde.


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JOLABE

viernes, 14 de julio de 2017

LA VIRGEN DEL CARMEN Y EL ESCAPULARIO

EL PRÓXIMO DOMINGO DÍA 16 DE JULIO, A LAS 20:30 H, MISA EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN EN LA PARROQUIA DE LA PALMA

Como cada 16 de Julio recordamos a Nuestra Señora del Carmen. Reflexionemos hoy un poco sobre esta advocación y las grandes promesas de su escapulario.

Los carmelitas tienen, entre otros, el mérito de haber llevado esta advocación mariana a todos los estratos del pueblo cristiano. En el siglo XII algunos eremitas se retiraron al Monte Carmelo, con San Simón Stock. La Virgen Santísima prometió a este santo un auxilio especial en la hora de la muerte a los miembros de la orden carmelitana y a cuantos participaran de su patrocinio llevando su santo escapulario. Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo. Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos allí se venera. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

¿Qué es el Escapulario carmelita?

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios. Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Mª Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."

El escapulario es un sacramental.

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar.

¿Cómo surgió el escapulario?

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251.

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa: 

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida más comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

Explicación de la Promesa:

Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombiere, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario. Santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

El escapulario tiene 3 significados:

*  El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.
Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.
Vemos en la Biblia:
-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de perdón)
-Jonás le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.
-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

 * Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

 * Consagración: Pertenecer a María es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que el escapulario sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos". Quien usa el escapulario debe ser consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. Dice Jesús: "Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera". (Mt 11:29). El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar, pero que María nos ayuda a llevar. El escapulario es un signo de nuestra identidad como cristianos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación, lo que exige que seamos pobres, castos y obedientes por amor. 

Al usar el escapulario constantemente estamos haciendo silenciosa petición de asistencia a la Madre, y ella nos enseña e intercede para conseguirnos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercanos a las necesidades de nuestros hermanos, y nos está recordando que nuestra meta es el cielo y que todo lo de este mundo pasa. En la tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden dice: "No lleguemos a la conclusión de que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos...Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la omnipotencia suplicante de la Madre de la Misericordia." 

 Qué falta hace proceder a una pronta restauración de la Imagen de Ntra. Sra. del Carmen de La Palma. Su deterioro es muy grande y es preciso restaurar esta preciosa imagen. Hay una comisión de personas que están recogiendo donativos para acometer la restauración... 

Si eres gustoso/a, ponte en contacto con esa comisión para contar con tus donativos que permitan dicho arreglo. ES MUY NECESARIO porque la imagen se encuentra en un estado de deterioro increíble. ÁNIMO Y ADELANTE: COLABORA...

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JOLABE

lunes, 3 de julio de 2017

DECÁLOGO PARA UN VERANO CON CRISTO

1. Un cristiano, en el verano, no esconde ni guarda su fe como quien deja en el armario el abrigo de invierno. Somos cristianos siempre y, por lo tanto, nuestra comunión con Cristo ha de ser consciente y constante.

2. La vida cristiana no se sostiene solamente en el “ser buenos”. Bondadoso, al cien por cien, sólo Dios. Por ello mismo este tiempo es propicio para no olvidar a Dios y ser rostros vivos de su presencia. Las prisas son enemigas de la caridad sin ruido.

3. Sin oración, un cristiano, es un molino paralizado. Muchos de nuestros fracasos y deserciones se deben  a que hemos roto  la “línea” telefónica con el Señor. La oración nos hace fuertes, nos clarifica, nos hace reflexionar y llevar a cabo la voluntad del Padre.