domingo, 29 de julio de 2012

RELATO ACERCA DE LA AMISTAD

Dos buenos amigos estaban realizando un viaje por el desierto, el camino era largo así que charlaban animadamente para poder abstraerse del calor y la fatiga. La conversación que estaban manteniendo les llevó a un punto de discusión, entonces uno de ellos muy enojado, propinó una sonora bofetada en la cara al otro. El amigo que recibió el golpe, se sintió muy mal pero nada dijo, se agachó y escribió en la arena: “Hoy mi mejor amigo me ha dado una bofetada muy fuerte en la cara”.

Durante unas horas nadie dijo nada, ambos se miraban pero ninguno sabía que decir al otro, sus cantimploras estaban casi vacías, estaban sudorosos, sucios y cansados hasta que por fin llegaron a un oasis. Sin pensárselo dos veces, los dos amigos se echaron al agua, entonces el hombre que había recibido la bofetada empezó a ahogarse, su amigo sin dudarlo le agarró con fuerza y le salvó de una muerte segura.

sábado, 28 de julio de 2012

LIBROS PROTOCANÓNICOS 2 - Esther

EL LIBRO DE ESTHER

El libro de Esther contiene una de las más emocionantes escenas de la Historia Sagrada. Habiendo el rey Asuero (Jerjes) repudiado a la reina Vasti, la judía Ester vino a ser su esposa y reina de Persia.

Ella, confiada en Dios y sobreponiéndose a su debilidad, intercedió por su pueblo cuando el primer ministro Amán concibió el proyecto de exterminar a todos los judíos, comenzando por Mardoqueo, padre adoptivo de Esther. En un banquete, Esther descubrió al rey su nacionalidad hebrea y pidió protección para sí y para los suyos contra su perseguidor Amán. El rey concedió lo pedido: Amán fue colgado en el mismo patíbulo que había preparado para Mardoqueo, y el pueblo judío fue autorizado a vengarse de sus enemigos el mismo día en que según el edicto de Amán, debía ser aniquilado en el reino de los persas. En memoria de este feliz acontecimiento los judíos instituyeron la fiesta de Purim (Fiesta de las Suertes).

El libro de Esther , lo mismo que el de Judit, cuenta cómo el Pueblo judío fue liberado de sus enemigos gracias a la intervención de una mujer. Este relato es anterior a la guerra de los Macabeos, ya que en ese tiempo los judíos de Palestina celebraban el "día llamado de Mardoqueo" (2 Mac. 15. 36), lo cual supone que conocían la historia de Esther y posiblemente el Libro mismo. Es probable que la obra haya sido escrita a fines de la época persa o a comienzos del período griego, es decir, entre los siglos IV y III a. C.

LIBROS PROTOCANÓNICOS 1 - Isaías


EL PROFETA ISAÍAS

Iniciamos aquí un estudio crítico sobre algunos Libros y Personajes de la Biblia. Comenzamos por el Antiguo Testamento y el Libro de Isaías.


Nacido en Jerusalén hacia el 760 a. C., Isaías vivió en los reinados de Ozías, Yotam, Ajaz y Ezequías, fue llamado a su misión profética en "el año de la muerte del rey Ozías", y tomó parte durante 40 años en todo lo ocurrido en la ciudad hasta que fue sitiada (701).

Es el San Pablo del Antiguo Testamento. Aconseja, amenaza y señala nuevos horizontes. No poseemos información segura con respecto a su muerte. De acuerdo con la tradición, fue martirizado por Manasés, asesino de diversos profetas: el rey (según el libro apócrifo Ascensión de Isaías) quien lo habría aserrado por la mitad, por haber comparado a Jerusalén con Sodoma y Gomorra.

Isaías es un hombre decidido, de acción. Maldice a los poderosos, se mofa de ellos y les amenaza, incluso al mayordomo de palacio, Sebná. No tolera la pretenciosa imitación de las costumbres egipcias ni los gastos superfluos que recaen sobre el pueblo que pasa por dificultades económicas. Acusa a las autoridades de haber causado la degeneración social de la ciudad, arremete contra las mujeres que buscan el lujo y que están destinadas a transformarse en objeto de cruel placer por parte del invasor, defiende con fuerza a los pobres y al pueblo explotado por los gobernantes. Quizás parezca insensible si lo comparamos con la emotividad y la frescura de sentimientos de Jeremías, pero posee en cambio un control absoluto de sus propias reacciones y pasiones.

EVANGELIO DEL XVII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO B

II.- ORACIÓN

Orar es dialogar con Dios, pero para conversar con él necesitamos escucharlo. Dios nos habla de manera especial a través de su palabra. Es escuchándolo como recibimos su amor misericordioso, su llamado a vivir cerca de él y su invitación a colaborar en la misión de Jesús. Su palabra nos da a conocer sus designios maravillosos para nosotros y nos ayuda a descubrir el sentido de nuestra vida.

La otra parte de la oración es nuestra respuesta a Dios, la cual no se da sólo en los momentos en que oramos, sino que se extiende a la vida entera. De esta manera nuestras actividades diarias se convierten también en oración. Para vivir en unión con Dios necesitamos orar tanto individualmente como en comunidad. La oración personal nos permite dialogar íntimamente con nuestro Creador, estrechar nuestra relación con Jesús y gozar con la acción del Espíritu Santo en nosotros. La oración comunitaria refuerza nuestra fe, nos ayuda a dejarnos guiar por la palabra de Dios, nos exige autenticidad ante nuestros hermanos, nos une con la comunidad eclesial en todo el mundo y con la iglesia triunfante que ya goza de la eternidad de Dios.

PREPARACIÓN PARA ORAR CON LA PALABRA DE DIOS

Leer la Biblia no es como la lectura de cualquier otro libro. La disposición que tengas y la actitud que asumas son vitales cuando lees la Sagrada Escritura. Al orar con la Biblia compartirás la experiencia de muchos hombres y mujeres a través de los tiempos. Entrarás en ese gran cuadro donde muchos han trazado su propia obra de arte al haberse encontrado con Dios, un Dios vivo que ama, que opta por cada uno de nosotros y que nos llama a ser constructores de su reino, profetas de esperanza. Por eso necesitamos pensar seriamente en nuestra actitud en el momento de embarcarnos en la gran aventura del diálogo con Dios por medio de la Sagrada Escritura.

martes, 24 de julio de 2012

TALLER BÍBLICO Nº 1

NOTA: Iniciamos aquí un Curso Bíblico elemental, desde nuestro Blog Parroquilal, con objeto de profundizar en el conocimiento del Libro de nuestra vida. Cuando hacemos un curso bíblico, casi siempre nos preguntamos: ¿Cómo está organizada la Biblia? ¿Cómo nació la Biblia?, ¿Quiénes la escribieron?, ¿En qué lugares se escribió la Biblia?, ¿Cuándo?, ¿En qué idiomas fue escrita? ¡Son preguntas de rigor! Vamos a tratar de responder a éstas y a otras inquietudes, pues son la base para un buen estudio de la Biblia.

I.- ¿CÓMO ESTÁ ORGANIZADA LA BIBLIA?

FUNDAMENTACIÓN
Cuando una persona empieza su estudio de la Biblia y alguien le pide que busque 2Timoteo 3,14-17, ella se encuentra ante la dificultad de saber dónde se encuentra dicha cita bíblica. Muchas veces no llega a encontrarla. Esto ocurre porque aún no está familiarizada con la Biblia. Es necesario conocer cómo está organizada la Biblia.

1. “Biblia” es una palabra griega que se puede traducir como “biblioteca”; es decir, se trata de un conjunto de libros; exactamente setenta y tres. Cada uno de ellos trata sobre un tema concreto, pero todos nos ayudan a conocer el mensaje que Dios quiere comunicar a su pueblo.

2. Estos 73 libros se dividen en dos grandes partes: el Antiguo Testamento (AT) y el Nuevo Testamento (NT). El AT presenta la Alianza de Dios con su pueblo Israel y cómo éste fue caminando en la historia, cayéndose y levantándose. El NT habla de la vida, de la misión de Jesús y de sus discípulos, y del caminar de las primeras comunidades cristianas.

3. El A.T. está formado por 46 libros, que los podemos dividir en tres grandes grupos:

- Los libros históricos: Son 17 y narran historias diversas del pueblo, presentan las leyes que tenían y las tradiciones que eran transmitidas de generación en generación.

- Los libros proféticos: Son 16 y nos recuerdan las palabras de los profetas: palabras con mensajes de salvación y esperanza, palabras cargadas de denuncia por los pecados y de amenaza de castigo cuando no hay conversión, y palabras con mensajes de consuelo para el pueblo.

lunes, 23 de julio de 2012

POETAS CLÁSICOS CON LA VIRGEN MARÍA II

OCTAVAS REALES DE LA VIRGEN

Al inmenso Señor de lo criado
engrandece mi alma y magnifica,
y en Dios, que es mi salud, arrebatado
mi espíritu sus gracias multiplica.
Porque miró desde su trono amado
la humildad que su sierva le dedica,
con devoción de espíritus ardientes,
bendita me dirán todas las gentes.

El infinito y todopoderoso
hizo en mí, indigna, cosas portentosas
siendo su nombre santo y glorioso
                                                      en todas las regiones espaciosas
                                                        y de su pecho misericordioso
                                                          se verán por edades venturosas,
                                                         para los que le temen, siempre abiertas
                                                        de su clemencia las sagradas puertas.

JOSÉ DE VALDIVIESO

jueves, 19 de julio de 2012

POETAS CLÁSICOS CON LA VIRGEN MARÍA I

SONETO A LA VIRGEN

Mujer llama a su Madre cuando expira,
porque el nombre de madre regalado
no le añada un puñal, viendo clavado
a su Hijo y Dios, por quien suspira.

Crucificado en sus tormentos mira
a su primo, a quien siempre llamó Amado,
y el nombre de su madre que ha guardado
se le dice con voz que el cielo admira.

Eva, siendo mujer, que no había sido
madre, su muerte ocasionó con el pecado
y en el árbol al leño que está asido.

Y porque la Madre ha restaurado
lo que sólo mujer había perdido,
mujer la llama y padre la ha prestado.

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FRANCISCO DE QUEVEDO

martes, 17 de julio de 2012

CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO


Objetivo: Mejorar la manera de educar a los hijos.

 Queridos padres:
1. No me déis todo lo que os pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
2. No me gritéis. Os respeto menos cuando lo hacéis, y me enseñáis a gritar a mí y yo no quiero hacerlo.
3. No me déis siempre órdenes, a veces si me pidiérais las cosas yo lo haría más rápido  con más gusto.
4. Cumplid las promesas, buenas o malas. Si me prometéis un premio, dádmelo; pero también si es un castigo.
5. No me comparéis con nadie, especialmente con mi hermano o hermana.