domingo, 8 de febrero de 2015

EL AVEMARÍA

Es la más sublime y bella forma con la que la Iglesia proclama la excelencia de la Virgen Madre de Dios, y demanda su intercesión.

"DIOS TE SALVE, MARÍA".- El "Avemaría" es el saludo del arcángel San Gabriel a la Virgen cuando le anunció su elección para Madre del Hijo de Dios. Dice el Evangelio que el ángel al entrar la saludó, diciendo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre todas las mujeres". Por eso es llamada salutación angélica. La última parte, "bendito es el fruto de tu vientre", la dirigió con divina emoción a la Virgen su prima Santa Isabel. La Iglesia añadió los nombres dulcísimos de Jesús y María.

El "Santa María" fue elaborado poco a poco por la piedad de la Iglesia, como expresión de su confianza secular en María. Tiene dos partes: "Dios te salve, María...y Santa María". La primera expresa la excelencia de la Virgen Santísima: "Dios te salve, llena de gracia..."  La segunda, recordándole su excelencia soberana, la incita a remediar nuestra miseria con su omnipotente intervención ante Dios: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores".

Empieza por expresar a la Virgen el saludo de máxima estimación y benevolencia:Dios te salve, María". Es decir, Dios te guarde, Dios te sea propicio, Dios sea tu bien.

lunes, 2 de febrero de 2015

HISTORIA DE UN BILLETE


Pablo, con el rostro abatido de pesar, se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias...¡que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación!... Todo parecía estar mal en su vida.

Laura introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 50 € y le dijo:
- ¿Quieres este billete?
Pablo, un poco confundido al principio, le contestó:
-Claro, Laura... son 50 €, ¿quién no los querría?
Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola. Mostrando la estrujada pelotita a Pablo, volvió a preguntarle:
- Y ahora, ¿lo quieres también?
_ Laura, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 €. Claro que lo cogeré si me lo das.
Laura desdobló el arrugado billete, lo tiró al sueloy lo restregó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado.

- ¿Lo sigues queriendo?
- Mira, Laura, sigo sin entender a donde vas, pero es un billete de 50 €, y mientras no lo rompas, conserva su valor...
- Pablo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido... Lo que debes preguntarte es cuánto vales en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.

Pablo se quedó mirando a Laura sin atinar con palabra alguna, mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Laura puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal... pero me debes un billete nuevo de 50 € para poderlo usa con el próximo amigo que lo necesite.

Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta. Pablo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta...

MORALEJA: ¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos más y que podemos conseguirlo si nos lo proponemos?
Claro que no basta con el mero propósito... Se requiere acción y existen muchos caminos...

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JOLABE

sábado, 24 de enero de 2015

MARÍA LLENA DE GRACIA

Coincidiendo con la celebración del Tríduo de Enero en honor de Ntra Sra. del Valle, Patrona de La Palma, vamos a meditar un momento sobre Ella.

Seguramente nos habremos preguntado alguna vez sobre lo que decimos en el Ave María llamando a la Virgen "llena de gracia". Nos da alegría repetírselo y nos admira también, pero quizás al llamarla así la sentimos lejana porque pensamos que nosotros, en vez de "llenos de gracia" estamos "llenos de defectos" e incluso de pecados.

Pero lo que el Ángel dice de María no es tanto que esté colmada de virtudes y dones, sino que "le ha caído en gracia a Dios", que está envuelta en su ternura y en su misericordia, que le encanta mirarla, lo mismo que una madre o un padre "se derriten" mirando a su hijo o hija recién nacidos y les hacen gracia todos sus gestos y movimientos.

También nosotros podemos reconocernos de alguna manera "llenos de gracia". Y eso aunque nos sintamos a veces un desastre y no sepamos corresponder, como María, a ese amor de Dios. Pero Él, como decía Jesús, es como el sol que envuelve con su luz y su calor a todos, sin hacer distinción entre justos o pecadores. O como la lluvia, que cae sobre tierras buenas o menos buenas.

En un rato de oración, ponte delante de esa imagen de María que te gusta, reza en alto el Ave María y, al acabar, repite varias veces: "Alégrate María, estás llena de gracia. Alégrate María, estás envuelta en el amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Alégrate María, porque le has caído en gracia a Dios·.

Luego, ya en silencio, imagina que María te llama por tu propio nombre y te dice: "Alégrate... (tu nombre). Tú estás envuelto/a en el favor, la ternura y la misericordia de Dios. Tú también, seas como seas y estés como estés en este momento, "le caes en gracia" a Dios porque Él es AMOR y no puede remediar quererte".

Pide luego a María que haga crecer en ti la confianza en ese amor de Dios. Deja que esa seguridad esponje tu corazón de alegría y te ayude a intentar, aunque sea difícil, que te "vayan cayendo en gracia" esas personas con las que te cuesta tratar.

(De El promotor de la devoción a la Sagrada Familia)

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JOLABE

viernes, 23 de enero de 2015

DATOS ESTADISTICOS DE NUESTRA PARROQUIA DE 2014

1. Bautizados durante el año 2014                               92

2. Primeras Comuniones durante el año 2014           107 
3. Confirmaciones durante el año 2014                     198
4. Matrimonios durante el año 2014                            28
5. Defunciones durante el año 2014                          103

domingo, 11 de enero de 2015

CAMBIO DE HORARIO DE LA MISA DOMINICAL DE LOS NIÑOS




La Parroquia comunica a todas las familias palmerinas y a todos los Catequistas que, a partir del Domingo 18 de Enero, la Misa dominical de los niños pasa, de nuevo, a su horario normal:
                               
    --->  11:00 h. de la mañana 



Padres y Catequistas, avisen a los niños/as.


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JOLABE

SOLEMNIDAD DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

El domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía, dedicado a celebrar el bautismo de Cristo, señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo ordinario.
Hay que felicitarse por esta fiesta, que ha venido a enriquecer notablemente el ya de por sí denso tiempo de Navidad-Epifanía. El significado del bautismo del Señor, múltiple y variado, pues mira no sólo al hecho en sí, sino también a su trascendencia para nosotros, se centra en lo que tiene de epifanía y manifestación:
"Señor, Dios nuestro,cuyo Hijo asumió la realidad de nuestra carne para manifestársenos, concédenos, te rogamos, poder transformarnos internamente a imagen de aquel que en su humanidad era igual a nosotros" (col. 2).
El bautismo de Jesús, proclamado cada año según un evangelista sinóptico, es revelación de la condición mesiánica del Siervo del Señor, sobre el que va a reposar el Espíritu Santo  y que ha sido ungido con vistas a su misión redentora. 
Pero el bautismo de Cristo es revelación también de los efectos de nuestro propio bautismo: "Porque en el bautismo de Cristo en el Jordán has realizado signos prodigiosos para manifestar el misterio del nuevo bautismo". Jesús entró en el agua para santificarla y hacerla santificadora, "y, sin duda, para sepultar en ella a todo el viejo Adán, santificando el Jordán por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua" (SAN GREGORIO). Esta consagración es el nuevo nacimiento (cf. Jn 3,5), que nos hace hijos adoptivos de Dios (col.; cf. Rom 8,15).
El fruto de esta celebración en nosotros es "escuchar con fe la palabra del Hijo de Dios para que podamos llamarnos y ser en verdad hijos suyos".
Mons. Julián López Martín
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JOLABE

jueves, 8 de enero de 2015

5 MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA

Los católicos, además de los 10 mandamientos, tenemos que cumplir con los MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA, que son 5. Estos mandamientos nos dicen qué es LO MÍNIMO que un católico debe de cumplir para el bien de su alma. 

1) OIR MISA ENTERA LOS DOMINGOS Y FIESTAS DE GUARDAR:
- El Domingo es el día del Señor porque festejamos la resurrección de Jesús.
- Dios dijo a Moisés: Mantendrás santo el día del Señor¨. ¿ Pero cómo?
- Desde el comienzo de la humanidad, el SACRIFICIO ha sido la manera natural de los hombres de dar culto, de adorar a Dios:
Ofrecían granos, frutos, animales y hasta personas. Pero todos estos sacrificios tenían un gran defecto: ninguno era digno de Dios.
Pero Jesús, el hijo de Dios, nos dejó un regalo de valor adecuado para Dios: El se ofreció a si mismo como víctima en la cruz para perdonarnos nuestros pecados.
Sabías que EN CADA MISA CRISTO VUELVE A REPETIR DE VERDAD SU SACRIFICIO EN LA CRUZ. Como tú y yo no pudimos estar el día de la crucifixión, el asistir a misa es la manera de unirnos con Jesús y ofrecernos nosotros también como ofrenda a Dios para adorarlo.

domingo, 4 de enero de 2015

EPIFANÍA DEL SEÑOR

Origen de la fiesta:
El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos. 
La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en 
San Mateo 2, 1-11.

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.
Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo.
Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:

Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría. 
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”

martes, 23 de diciembre de 2014

MENSAJE PARA NAVIDAD 2014 DE OBISPO DE HUELVA

Mis queridos hermanos y hermanas:
Los ojos de los pastores, que habían acogido la Buena Noticia del nacimiento del Salvador, quedaron asombrados al contemplar al Hijo de Dios hecho hombre, como un frágil Niño, envuelto en pañales y acostado en un pobre pesebre. Junto a Él, María, su madre, que le había dado a luz, y José, que asumía su papel de padre. El Niño Dios necesitó el cuidado de una familia.
La familia de Jesús, tuvo que huir perseguida a Egipto y, pasado el peligro, volver a Nazaret, donde el Hijo de Dios vivió sujeto a sus padres, creciendo en sabiduría, estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (cf. Lc 2, 52).
La Sagrada Familia de Nazaret es contemplada por todos nosotros en estos días de Navidad como modelo de toda familia. En ella crecen todos en el cumplimiento de la voluntad del Padre: las pruebas, el trabajo, el silencio, la humildad se desarrollan en el amor mutuo bajo la mirada bondadosa de Dios.
Al dirigirme a vosotros en este mensaje navideño, queridos diocesanos de Huelva, quiero centrarme sobre todo en la familia, porque la fiesta de la Navidad del Señor tiene un sentido familiar muy arraigado. Todos deseamos unirnos a nuestros seres queridos para celebrar juntos la Navidad.
Como dice el Papa Francisco, “la familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos” (Evangelii Gaudium nº 66).
Deseo que Jesús esté presente en todas nuestras familias. Él es el centro de nuestra fiesta. Él está en medio de nosotros para ofrecernos su paz, porque nos enseña a comprendernos, a perdonarnos, a crecer en confianza y en fidelidad a los planes de Dios para cada uno de nosotros. Si Jesús es acogido en nuestras familias siempre estará ardiente el calor del amor, porque Él nos impulsa a amar dando la vida, atentos siempre a la necesidad del otro, a tratarnos con ternura y misericordia. Si Él habita en nuestros hogares no faltará la alegría, incluso en las lágrimas, porque nos sentiremos acompañados por su presencia que conforta y consuela, que hace brillar la luz en medio de nuestras noches. Con Él todos podemos crecer en santidad y renovar el mundo.
Al desearos esta presencia de Jesús en medio de nuestras familias, para que juntos crezcamos en la confianza en Dios y en el seguimiento del que es nuestro Camino, pienso en todas las situaciones diferentes que viven tantas familias. Me uno al sufrimiento de las que están angustiadas por el paro y las necesidades materiales y de las que están afectadas por la enfermedad. Rezo por las que viven situaciones de tensión, desavenencia o ruptura, por las que están fuera de su patria o tienen dispersos a sus miembros, por los que están solos. Mi pensamiento se dirige también, más allá de nuestras fronteras, a todas las familias que padecen los horrores del hambre, de la guerra y la persecución, así como las que han sucumbido en el mar buscando una vida mejor.
Comparto también la acción de gracias por los que están reunidos y contentos celebrando la Navidad: abuelos, padres e hijos, pequeños y mayores. Que este ambiente cálido y entrañable sea un momento propicio para transmitir la fe en Jesús nuestro Salvador, renovar la esperanza en el Mesías deseado por los pueblos y consolidar el amor que el Señor nos ha mostrado.
Una de mis mayores ilusiones pastorales es que los padres e hijos podáis crecer juntos en la vida cristiana. Un crecimiento que respete los ritmos y procesos de cada uno, sin caer en la ansiedad que no tolera “fácilmente lo que significa alguna contradicción, un aparente fracaso, una crítica, una cruz” (cf. Evangelii Gaudium nº 88).
Con afecto os bendigo y deseo que el Hijo de Dios, hecho hombre, llene de paz, amor y alegría a todas las familias de la tierra.
¡Feliz Navidad a todos!
    +José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

lunes, 22 de diciembre de 2014

NAVIDAD EN NUESTRO CORAZÓN

Navidad es Jesús, Hijo de Dios, que también este año nos pide que le hagamos sitio, nos pide nacer en nuestro corazón. Es un tiempo de conversión la Navidad. Es aceptar y responder a las esperanzas de Dios.

No dejemos que pase en vano. Respondamos a la esperanza de Dios, que se hace Niño para que podamos ir hacia Él como si necesitara de nosotros. Porque el corazón de nuestra esperanza está en saber que Dios nos espera, pacientemente, desde hace mucho tiempo.

Acogidos por su esperanza, vueltos a nacer por su perdón y su gracia, hombres de la misericordia y de la reconciliación, de la libertad y de la justicia, seremos entonces capaces de escuchar –entre el rumor de nuestra confusa realidad- el anuncio de los Ángeles: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

* La estrella de Belén marca el lugar donde nación Jesús. (Basílica de la Natividad en Belén).

Feliz Navidad a todos nuestros amigos del Blog Parroquial… que Dios os bendiga...




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JOLABE