
Su Historia
La Virgen del Carmen como muestra de su amor, protección y presencia en la vida de cada uno de sus hijos e hijas, nos da su SANTO ESCAPULARIO. Es una “Señal” del cuidado y solicitud con que ella vela por sus hijos. Ella se hace nuestra Patrona, cuida de nosotros como madre y hermana. Madre, porque nutre la vida divina en nosotros y nos enseña el camino hacia Dios. Hermana, porque camina con nosotros en el viaje de transformación invitándonos a hacer nuestra su propia repuesta; “Hágase en mí según tu palabra”. La tradición nos cuenta que, Simón Stock General de los carmelitas, hacia la mitad del siglo XIII invoca a María, lleno de ansiedad y preocupación por el futuro de le Orden y hasta nos ha trasmitido su oración confiada e ingenua.
Flor del Carmelo
Viña florida,
Esplendor del cielo,
Virgen fecunda y singular,
A los carmelitas
Proteja tu nombre,
Estrella del mar.
Y es cuando el 16 de julio de 1251 recibe de la Virgen su Santo Escapulario con estas palabras: “Toma este hábito; el que muera con él no padecerá el fuego eterno”.Esta gran promesa, la podemos hallar en el poder intercesor de María en el orden de la gracia, y de la salvación. Un poder de mediación, que se proyecta más halla del tiempo, siempre en unión con Cristo Jesús, y secundando los planes de salvadores de Dios, según la economía de la salvación. Se exige siempre la colaboración personal del que lleva el Escapulario, como es lógico y además se afirme el interés por fomentar una vida espiritual, fuerte, exigente, devota y fervorosa, con el fin de revestirse de Cristo y de María.
El Escapulario, signo mariano

La Virgen nos enseña:
- a vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida;
- a escuchar la voz (palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz;
- a orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos;
- a vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.
Síntesis y Concreción del Significado del Escapulario del Carmen
NO ES...
- Un objeto para una protección mágica (un amuleto).
- Una garantía automática de salvación.
- Una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana.
SÍ ES...
- Un signo aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos.
- Un signo que representa el compromiso de seguir a Jesús como María:
- Abiertos a Dios y a su voluntad.
- Guiados por la fe, la esperanza y el amor.
- Cercanos a las necesidades de los demás.
- Orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias.
Un signo que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protección e intercesión de María.